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jueves, 1 octubre 2026

Reúnen casi 20 mil firmas para pedir salida de Enrique Inzunza

Vania Pérez Morales entregará al Senado 19 mil 191 firmas para solicitar la separación del cargo del senador Enrique Inzunza, ante acusaciones formuladas en Estados Unidos.

Por Juan Pablo Ojeda

 

La ciudadana Vania Pérez Morales informó que entregará al Senado de la República casi 20 mil firmas para solicitar la separación del cargo del senador Enrique Inzunza Cázarez.

La petición fue impulsada a través de Change.org y plantea que el legislador deje su escaño ante las acusaciones formuladas en Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el crimen organizado.

Pérez Morales señaló que hasta el momento se han acumulado 19 mil 191 firmas en la plataforma y anunció que acudirá al Senado el próximo 29 de septiembre para entregar formalmente el documento.

La promotora de la iniciativa cuestionó que legisladores de distintas fuerzas políticas no hayan respondido a las solicitudes para recibir las firmas y escuchar los planteamientos de quienes respaldan la petición.

La solicitud está dirigida al Senado y a las coordinaciones parlamentarias, con el objetivo de que se analice la situación de Inzunza y se atienda la exigencia ciudadana de que deje el cargo.

De acuerdo con la información publicada, Pérez Morales también ha buscado establecer contacto con el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez, para entregar el documento y solicitar una audiencia.

La petición se da después de que autoridades estadounidenses formularan acusaciones contra Inzunza relacionadas con presuntos vínculos con organizaciones criminales. Estas señalamientos corresponden a acusaciones y no constituyen por sí mismos una resolución judicial.

La ciudadanía promotora sostiene que la presencia del senador en el Congreso debe ser revisada a partir de dichas acusaciones y plantea que el Senado atienda formalmente las firmas reunidas.

La entrega de las firmas está prevista para el martes 29 de septiembre en la Cámara de Senadores, donde Pérez Morales y las personas que respaldan la solicitud buscarán que su petición sea recibida por los legisladores.

 

Enrique Inzunza respalda reforma sobre doble nacionalidad

Enrique Inzunza anunció que respaldará sin reservas la reforma constitucional sobre nacionalidad única para quienes aspiren a cargos del Poder Ejecutivo.

Por Juan Pablo Ojeda

 

El senador Enrique Inzunza Cázarez anunció que respaldará “sin reserva alguna” la reforma constitucional que establece la nacionalidad mexicana exclusiva para quienes aspiren a la Presidencia de la República, gubernaturas o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

El legislador sinaloense fijó su postura horas antes de que las comisiones del Senado analizaran este miércoles el dictamen enviado por la Cámara de Diputados, donde la iniciativa fue aprobada y turnada para continuar con su proceso legislativo.

Inzunza señaló que acompañará la propuesta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y vinculó su respaldo con la defensa de la soberanía nacional.

La reforma plantea modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución para establecer que quienes busquen ocupar los principales cargos del Poder Ejecutivo federal y local no tengan ni adquieran otra nacionalidad.

De acuerdo con el proyecto, las personas que cuenten con una segunda nacionalidad deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatas o candidatos a alguno de los cargos contemplados.

La Cámara de Diputados aprobó la reforma después de un debate de más de 10 horas. El dictamen recibió 334 votos a favor, 109 en contra y una abstención, con el respaldo de Morena y sus aliados y el rechazo de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.

La propuesta también establece restricciones para quienes ejerzan esos cargos, al impedirles adquirir o solicitar otra nacionalidad, invocar una nacionalidad extranjera o utilizar documentos de identidad expedidos por otro Estado.

Inzunza dejó de formar parte de la bancada de Morena desde el pasado 26 de agosto, aunque ha sostenido que continuará respaldando las iniciativas relacionadas con el proyecto de la Cuarta Transformación.

El senador conserva su escaño y fuero constitucional, ya que no solicitó licencia. Su separación de la bancada ocurrió después de señalamientos de autoridades estadounidenses, los cuales el legislador ha rechazado y calificado como una campaña de calumnias.

 

146 días después, Marko Cortés insiste en el caso Rocha Moya

Marko Cortés dice que el señalamiento de Trump no le sorprende y exige procesos contra Rocha Moya e Inzunza. También arma 2027.

El senador del PAN Marko Cortés Mendoza habló este martes en el Patio del Federalismo, durante la sesión ordinaria del Senado, sobre el discurso de Donald Trump en la Asamblea General de la ONU. El mandatario estadounidense había dicho en la mañana que México es “el epicentro de la violencia de los cárteles”. Cortés, exdirigente nacional del blanquiazul y senador por lista nacional, no desmintió la frase. Dijo que no le llama la atención. Y la usó para reabrir dos frentes: Sinaloa y la elección de 2027 en Michoacán.

El legislador atribuyó el crecimiento de la extorsión y de la violencia electoral a lo que llamó “abrazos a los criminales”. Remitió el diagnóstico a Jalisco y a las elecciones de 2021. Afirmó que ese proceso fue, en su relato, el más violento de la historia, con candidatos bajados, golpeados, secuestrados y muertos, y que por eso el PAN acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la OEA. Esas denuncias de Va por México ante ambos foros ocurrieron en 2021. Lo que Cortés añade ahora es la lectura política: que un jefe de Estado extranjero diga lo que el PAN sostiene desde entonces.

El segundo bloque de la entrevista fue el caso Sinaloa. El 29 de abril de 2026, un gran jurado del Distrito Sur de Nueva York formuló acusación formal contra el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza Cázarez y otros funcionarios sinaloenses por presunta conspiración para importar fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos. Han pasado 146 días. Rocha Moya está en su entidad, con licencia. Inzunza sigue en funciones en el Senado. Cortés preguntó por qué no se abre un proceso real en México o por qué no se le pide a Rocha que se presente ante las autoridades estadounidenses “si no tiene absolutamente nada de qué temer”.

El senador describió el recibimiento de Inzunza en la bancada de Morena —“con muchos abrazos”— como “encubrimiento” y “complicidad”. Son calificativos suyos, no un fallo judicial. El coordinador de Morena, Ignacio Mier, sostuvo en abril que la solicitud de extradición, en una primera revisión, carecía de sustento conforme a la legislación mexicana y a los acuerdos bilaterales, y que correspondía a la FGR emitir opinión. Ese cruce de versiones sigue abierto: acusación en Nueva York, trámite en Cancillería y Fiscalía, fuero en el Senado.

Cortés dijo que ya hubo una acción concreta de Estados Unidos: el gran jurado y la solicitud de extradición. A México, según él, le toca “hacer lo propio”. La metáfora es de vecindario. Es como si el vecino del norte llamara a la puerta con un expediente y, del lado de acá, la casa discutiera si abre, si pide más pruebas o si el que está señalado se queda en la sala. Mientras tanto, el tratado de extradición de 1978 sigue siendo el cauce legal. No hay sentencia. Hay un reloj de 146 días.

¿Y qué cambia para quien no vive en Sinaloa ni cubre el Senado? El senador michoacano trasladó el argumento a su estado y a 2027. Dijo que en Michoacán un tribunal reconoció involucramiento del crimen en un proceso electoral, aunque lo calificó como no determinante. Preguntó cómo se mide “un poquito” cuando hay amenazas, extorsión, candidatos bajados y actas llenadas. El mensaje que dejó para el lector de cara a la siguiente contienda: quiere “consecuencias serias” antes de que arranque el proceso. No precisó qué autoridad las impondría ni con qué expediente mexicano.

En la misma rueda de micrófonos armó la pieza electoral. Se declaró proaliancista. Propone una coalición “tan amplia como se pueda” en Michoacán: PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y candidaturas de la sociedad. Puso sobre la mesa a Alfonso Martínez Alcázar, actual presidente municipal de Morelia, tres veces alcalde —una como independiente y dos por el PAN—. Sobre Grecia Quiroz, dijo que sería bienvenida a sumarse al proyecto, no como candidata de relevo: el perfil que él impulsa para gobernar, afirmó, es el de Martínez.

Cortés atribuyó a Morena un desgaste, un “voto de rechazo” visible en encuestas y una apuesta a “programas clientelares”. Dijo que las ideas fuerza de no mentir y de honestidad “se les cayeron” y que hoy lo que une a ese movimiento es el poder. Son lecturas de oposición, no mediciones oficiales citadas con fuente y fecha en la entrevista. También anticipó la comparecencia de la secretaria de Gobernación, Ernestina Godoy, en el Pleno, para preguntar por un decomiso que la prensa ha descrito como error o como hecho manipulado. No adelantó el cuestionario. Dejó la cita.

Lo que viene, entonces, no es un titular de extradición para esta noche. Es una secuencia: la respuesta oficial del gobierno mexicano al discurso de Trump en la ONU; el trámite de extradición de Rocha Moya e Inzunza, que sigue en FGR y SRE; la comparecencia de Gobernación; y, en Michoacán, la construcción —o no— de una coalición opositora rumbo a 2027. El Senado no resolvió ninguno de esos puntos en el Patio del Federalismo. Solo se oyó la tesis de un senador que usa el foro internacional para empujar el tablero interno.

La frase más compartible no es el adjetivo. Es el recuento: 146 días de una acusación en Nueva York, un gobernador con licencia, un senador con fuero y una elección estatal a la vista. La pregunta que se puede llevar a la mesa, sin pedir militancia, es esta: si un gran jurado extranjero ya hizo su parte, ¿quién tiene que probar qué, y ante qué juez, antes de que México vote otra vez?

El 5 de octubre arranca glosa del informe en el Senado: Nacho Mier

Ignacio Mier descartó ruptura con el PT y blindó a Inzunza, pero la tensión interna en el Senado abre una pugna que apenas empieza.

Entre el crujido de grabadoras y el ir y venir de asesores en los pasillos de la Cámara Alta, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ignacio Mier Velazco, salió al paso para ponerle hielo a la lumbre. La escena dejó ver un gesto de evidente preocupación contenida en los rostros del oficialismo cuando el legislador poblano abordó la ebullición interna en Morena, los roces con el Partido del Trabajo y los señalamientos directos contra la dirigencia encabezada por Citlalli Hernández. En medio de un hervidero donde cualquier chispazo amenaza con incendiar la bancada, el líder parlamentario intentó apagar el fuego con una advertencia norteña que resonó en todo el recinto.

Mier recurrió al refranero de Sinaloa para definir el momento: «no hay caldo que no se enfríe», soltó con calma canchera, sugiriendo que a los ánimos caldeados les vendría bien una bolsa de agua fría en la cabeza. El dirigente defendió que las tensiones son síntoma natural de una fuerza política viva que hoy gobierna casi todo el país y que entra en calor conforme los calendarios aprietan el paso. La metáfora gastronómica cayó como cubeta helada entre quienes daban por hecho un rompimiento anticipado, pero la procesión de reclamos sigue marchando por dentro sin pedir permiso.

Frente a las versiones sobre un posible portazo del Partido del Trabajo por discrepancias en las candidaturas, el titular de la Jucopo desestimó tajantemente cualquier quiebre formal. Mier calificó los jaloneos como simple arrebato y pasión electoral propia de un movimiento sustentado en la consulta popular, restando dramatismo a las declaraciones de las bases. Quiso además tender puentes directos con la cúpula petista al referirse en términos elogiosos a su dirigente histórico, Alberto Anaya, asegurando que se trata de un gallo jugado que entiende con precisión los ritmos del poder. Sin embargo, en el tablero legislativo las cuentas de votos no admiten distracciones ni cartas al aire.

Cuando los micrófonos apuntaron hacia la exigencia de transparentar las encuestas internas —el nudo gordiano donde se atoran las quejas de los aspirantes inconformes—, el coordinador prefirió no meter las manos al fuego ajeno. Argumentó que los detalles técnicos y metodológicos corresponden de manera estricta a la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, desmarcándose de los acuerdos cupulares de partido para mantenerse en su papel institucional dentro del Senado. Es como cuando el réferi en el ring de la Arena México se lava las manos y deja que los contendientes arreglen el pleito en la esquina sin intervenir. Esa distancia calculada, lejos de zanjar las sospechas, dejó picando la pelota en la cancha de la dirigencia nacional.

El momento de mayor tensión en el chacaleo ocurrió al abordar la recolección ciudadana de firmas que exige licencia para el senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez. Mier cerró de tajo la puerta a recibir a los inconformes o gestionar una separación del cargo desde la Jucopo, argumentando que una acción de esa índole vulneraría los derechos fundamentales y constitucionales de un legislador electo. Para el poblano, brincarse las trancas procesales implicaría quebrar el orden legal por meras presiones mediáticas, dejando claro que el fuero parlamentario no se entrega por petición de barandilla.

El coordinador parlamentario trazó una línea jurídica rígida para atajar cualquier intento de juicio sumario en los pasillos legislativos: quien tenga acusaciones fundadas contra un legislador debe acudir directamente ante el Ministerio Público y agotar las instancias del Código Penal. Explicó que el Senado únicamente puede pronunciarse una vez que la Cámara de Diputados desahogue el dictamen de procedencia correspondiente; proceder de otra forma equivaldría a dictar sentencias al tanteo en una mesa de café. ¿Desde cuándo las asambleas políticas sustituyen a los tribunales de justicia para quitar y poner representantes populares?

En el terreno meramente parlamentario, Mier Velazco fijó en el calendario legislativo una fecha clave: el 5 de octubre será el arranque formal de las comparecencias correspondientes a la Glosa del Informe de Gobierno. El calendario definitivo y la pasarela de secretarios de Estado ante el pleno y comisiones se definirán en la reunión de la Junta de Coordinación Política previa al inicio de las sesiones. Esta fecha no es un simple apunte de trámite; marca el cronómetro para que los funcionarios federales rindan cuentas sobre el gasto público y los programas que impactan directamente el bolsillo de los ciudadanos en cada rincón del país.

Para la ciudadanía de a pie, este estira y afloja entre curules no representa un simple chisme de banqueta ni un vodevil de la alta burocracia, sino el reparto anticipado de los equilibrios legislativos que aprueban presupuestos, tarifas y reformas estructurales. Si el bloque mayoritario se fragmenta en tribus irreconciliables, los acuerdos operativos en el Congreso corren el riesgo de empantanarse, retrasando políticas públicas cruciales y obras de infraestructura comunitaria. Por ello, el control de daños ensayado por Mier busca mandar un mensaje de certidumbre institucional hacia los mercados y los gobiernos estatales, recordándoles que la maquinaria legislativa sigue andando a pesar de los baches internos.

A las advertencias de la oposición, que pronostica un despedazamiento inminente de la bancada guinda bajo el peso de sus propias rencillas de poder, el líder de la Jucopo respondió con una sonrisa irónica: «eso quisieran, pero no se les va a hacer». La frase zanjó el encuentro con los reporteros, pero dejó en el aire la verdadera incógnita sobre cuánto aguante le queda a la disciplina partidista cuando las encuestas definitivas salgan a la luz. Al final de la jornada, la duda sigue flotando en cada café político de la capital: ¿de verdad alcanzará una bolsa de agua fría para calmar a quienes sienten que les están arrebatando la candidatura en la mesa?